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viernes, 11 de julio de 2014


EL ORGULLO DE SER UNIVERSITARIO

“Muchos son los llamados, pero pocos serán los elegidos”

 Credito: Néstor Adrián Aguirre machaca
nestoradrianaguirregmail.com

Para Nestor Aguirre, el sueño que no dejó escapar fue su ingreso a La Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA)
En definitiva resultar el inicio de una aventura y definir la vida de lo que queremos ser.
Cuando salí del colegio, no tenía ni idea de lo que podía ser después, siempre decía que iba a estudiar en la universidad pero solo para salir de un apuro ante cualquier pregunta de parte de mis profesores o de mis padres. Pienso que el reto más difícil y la decisión más importante de nuestras vidas es que debemos de estudiar.
En el año 2011, sin tener una visión proyectada para mi vida, elegí estudiar un curso técnico para empezar a trabajar. Con una duración de tres meses, salí con el título de “Programador y Reparador de Celulares” luego de ello me dediqué a trabajar en ese rubro en el “Centro Comercial Nuevo Mundo” del centro de la ciudad. Al  no tener satisfecho mis ideales, y sentirme incomodo de lo que hacía, decidí realizarme un test vocacional, y la carrera que más se apagaba a mí fue “Ciencias de la Comunicación” afortunadamente la UNSA tenía esa ansiada carrera para mí.
Con el apoyo de mis padres decidí postular a tal carrera, no sin antes realizar mi preparación en la academia Mendel; eran tres meses de preparación ardua que debería de afrontar. En la academia aprendí muchas cosas que había dejado de lado en el colegio, recién supe que era estudiar verdaderamente. Al acercarse ya el tiempo para dar mi examen, me salí dos semanas antes de la academia, realicé tramites de mi postulación y ya me visionaba como universitario.
Esa mañana del sábado 22 de noviembre del 2011, me levanté temprano para no tener inconvenientes al ir a rendir mi examen, recuerdo que mamá me preparé un plato de comida deseándome mucha suerte. Tomé entonces mi lápiz y borrador en mano y fui hacia la universidad tembloroso de lo que pasaría, era la primera vez que postulaba, me dirigí entonces al salón que me había tocado rendir mi examen y estuve alrededor de 2 horas enfrente resolviendo mi examen. Noté que no tenía muchas esperanzas de ingreso, un profesor con barba blanca nos ordenaba que devolviéramos los exámenes; tristemente entregué mi prueba y sin decir nada a nadie me dirigí a casa, con mi folleto de preguntas en mano.
La UNSA es la única universidad pública de Arequipa.

Al llegar a casa, no quise resolver las preguntas, solo esperaba preocupado los resultados que más tarde iban a ser publicados, pasó una hora y pasó otra, yo no decía nada en casa, solo estaba encerrado en mi habitación, al llegar la hora de la verdad, prendí la radio y escuchaba la relación de ingresantes, cada minuto era una desesperación para mi persona. Cuando se encontraba dando los resultados de la carrear que yo había postulado,  me encontraba rendido en el piso pidiendo a gritos una ayuda divina, un número y otro número, y no oía mi nombre, al terminar con la relación de ingresantes de comunicación, un gran silencio de pena y tristeza invadió mi vida. En ese momento creí que todo estaba perdido, no quise hablar con nadie, solo quería desparecer de la faz de la tierra, me eché a dormir sin siquiera tener sueño, solo quería que todo esto pasara.


Al llegar mi madre a casa, me preguntó acerca de los resultados, ya que ella se encontraba trabajando al igual que mi padre, yo no supe que decirle, solo atiné a decirle: “mal” y ella tristemente se fue a su cuarto. Otra vez el sentimiento de culpa llenó mi vida, como papá no vivía con nosotros, decidí no llamarlo para darle la mala noticia. Luego de unos días de depresión, papá me llamó diciendo que podía intentar una vez más, pero iba a ser la última de mi vida, le agradecí y al día siguiente luego de pagar mi mensualidad, estaba otra vez en la academia. Toda la atmosfera parecía de tristeza, muchos al igual que yo se habían quedado, otros habían decidido no postular más. En eso volví a agradecer a Dios por la oportunidad que tenía.
Son más de 10 mil jóvenes que postulan cada ciclo al año en esta casa superior de estudio.

ÚLTIMA OPORTUNIDAD
Así fueron pasando otros 3 meses, y esta vez tenía que postular para el primer ordinario 2012, decidí dejar a un lado todos los pasatiempos y la televisión a un lado, los reemplacé por libros que me daban en la academia, mis horarios para dormir habían cambiado, la presión era muy fuerte, a diario me desvelaba todo con la intención de ser un estudiante universitario. Al llegar la hora de la hora, esa mañana del domingo, no había nadie en casa, solo mi hermana que me había preparado el desayuno, al salir de casa llegué al paradero y curiosamente, todos los servicios de bus estaban llenos, suponía era por la cantidad de jóvenes que iban a dar su examen como yo. Para no perder tiempo tomé un taxi y emprendí en busca de mis sueños de estudiante.
Al entrar a clases, decidido tomé mi lápiz y cuidadosamente resolví todas esas preguntas que no ponía la universidad para ser parte de ella. Al terminar mi examen, sentía que mi situación era incierta, no tenía idea de lo que esta vez ocurriría, pero a pesar de todo no dejaba de creerle también a Dios. Al regresas a casa con lápiz en mano intentaba en el carro resolver las preguntas, al llegar casa me encontraba también en lo mismo. Y tenía el 50% de probabilidades de ingreso, no me quedaba más que esperar los resultados. Al llegar el momento y yo ansioso, se repetía la escena anterior. Pero esta vez con un final diferente porque escuché claramente al locutor de radio decir majestuosamente mi nombre. ¡Había ingresado a la universidad! la algarabía de mi parte era inmensa, ese fue el día más feliz de mi vida.
Luego de unas horas pasé la información a todos mis conocidos y con gran fervor llamé a papá y a mamá que me felicitaron gratamente. Después del festín regresé a la universidad para regularizar mis expedientes y matricularme en la casa de estudios.
Han pasado 3 años desde que ingresé a la universidad, y no me arrepiento de haber elegido esta carrera, una parte de mis sueños ya los había cumplido, ahora solo faltaba mi buen empeño que yo le tenía que poner para ser un buen profesional.

La infraestructura de la escuela que día a día me dirijo a estudiar.

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