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viernes, 11 de julio de 2014


EL AMIGO QUE REGRESÓ A MI

“Desde que supe de él, no dudé en tenerlo en todo momento conmigo. Me es indispensable y fundamental. Dependo mucho el a un grado que puede resultar peligroso”

Crédito: Nestor Adrián Aguirre Machaca
Correo: nestoradrianaguirregmail.com
No dejo de recordar ese 11 de marzo del 2012, justamente el día de mi cumpleaños. Me encontraba tomando un café como todos los días para asistir todos los días a la academia Mendel, para lograr mi ingreso a la universidad. 
Estando a punto de salir de casa, en el distrito de Hunter, se acercó mamá a mí, trayendo consigo el mejor regalo para mí en esa fecha.
Fue el inicio de un amigo digital que me sirve de mucho en mi diario vivir.
Al sentir un presentimiento en mi corazón de lo que habría en esa pequeña caja envuelta en un papel de regalo, me emocioné bastante. Rápidamente en ese instante y como una persona desesperada, abrí esa caja hasta con mis dientes creyendo que había lo que tanto había anhelado, la caja tenía muchos sellos de seguridad, al no poder abrirlo, me dirigí a la cocina para tomar un cuchillo, en ese momento solo pensaba que podía ser mi equipo celular, y mamá misteriosa que nada me decía, solo se limitaba a decirlo que lo habrá.
En ese instante tomé el cuchillo y emocionado hasta mas no poder, abrí la caja y era el, el Samsung Galaxy s5,  en primera instancia no lo pude creer, pareciera que todo era un sueño del que no quería jamás despertar. Era el Smartphone que estaba esperando desde hace varios meses, nunca pensé adquirirlo debido a su alto costo. Mamá había hecho un gran esfuerzo para traerlo conmigo porque sabe cómo lo he estado esperando y tenerlo cerca conmigo.  Entonces me dirigí hacia mi madre con unas sincero gracias, lo dije de todo corazón ya que este regalo aunque era comercial, significaba mucho para mí, ya que me apasionan los teléfonos móviles.

 El Samsung Galaxy s5
fue una de los equipos más vendidos de la gama alta en el mundo.
Feliz y contento de mi regalo, ya no quería ir a la academia, solo quería ver todas las funciones de mi teléfono así como las había encontrado en internet, pero ante la insistencia de mamá, no me quedó más remedio que asistir a clases.
Rápidamente entonces me dirigí a tomar mi carro al paradero, noté la hora y cada vez se me hacía más tarde, pero desde luego en ese momento no me importaba, solo pensaba en mi regalo de cumpleaños y de lo feliz que me sentía con él.

EL ROBO
En ese momento mientras yo seguía con mi celular, y ante la presión de la hora, no tuve más remedio que subirme al bus. Este como siempre se encontraba lleno, podría decir más bien que me había subido a una lata de sardinas debido a lo demasiado lleno que estaba. Yo no quería dejar de lado mi equipo móvil, lo tenía solo en la mano, pero como era más y más la incomodidad, no tuve más remedio que guardarlo en mi mochila.
Tenía miedo que me lo pudiera sustraer, y solo sujetaba mi bolso con gran vehemencia. Al llegar a la academia, no pude ya entrar por lo tarde que se me había hecho, entonces tuve que esperar que terminara la primera hora, para entrar luego en la segunda. En ese momento aproveché en enseñarles a mis otros compañeros que también habían llegado tarde en mostrar mi celular y todas las demás funciones que este tenía.
Luego de presumir un momento, noté la envidia que mis compañeros de clase tenían, pero no me importaba, ya que a mi parecer eso depende de cada uno.
Al momento de entrar a la segunda hora de clases, yo seguía con mi celular en mano, y muchos que ya conocían el modelo, no dejaban también de mirarme. Luego entró mi profesor de matemáticas ll  y nos pusimos a resolver ejercicios. De un momento, noté que la batería de mi celular se había agotado, entonces no me quedó más que guardarlo. Al terminar la tercera hora, se acercó el recreo, entonces sentí la gran necesidad de acudir al baño, apenas sonó la campana y yo salí volando. Regresé rápidamente, y al momento de observar mi mochila, vi que mi celular ya no estaba, sentí una fuerte tristeza y amargura a la ve, a mi alrededor habían pocos alumnos que normalmente se quedan a seguir estudiando, otros ya se habían salido al recreo, era alrededor de más de 70 personas, yo no sabía que hacer o a quien preguntarle, solo quería llorar amargamente por lo que había pasado y por lo tonto que Había sido al no llevar el celular conmigo.
En Arequipa las academias parecen ser necesarias
para el ingreso a la universidad.
Le pregunté a una compañera a de adelante si había visto algo y me dijo que nada, luego acudí a la dirección para hacer mi queja, pero el auxiliar parecía desinteresado y sin importarle, solo me respondió que eso siempre pasaba, y que la imprudencia era mía. Era tanta la amargura de mi parte que decidí investigar por mi propia cuenta. Sé que tenía que tomar valor y tratar de solucionar mis problemas, afrontarlos como hacia siempre.
En eso, una desconocida compañera se me acerco mientras me encontraba triste en el patio de la academia, diciéndome en voz baja que los chicos que se sientan atrás habían buscado mi bolso. Eso entonces vi al grupo que me dijo la desconocida señorita en otro patio del lugar. Enfadado entonces fui con rabia y de frente me acerqué a rebuscarle los bolsillos a cada uno de ellos, increpándoles quien tenía mi celular, en eso un chico corrió a otro lado y noté vista que por su desesperación él podía tenerlo. A toda velocidad fui tras el sin perderlo de y lo agarré con la ayuda de otros académicos, efectivamente era el quien lo tenía.
Al inicio de clases no sabemos quién puede estar detrás nuestro.
En eso tenía ganas de darle duras palizas, pero sabía que no podía, además ya había recuperado mi teléfono. Entonces en eso llegó el auxiliar al ver el tumulto y enterado de los hechos expulsó al joven de las aulas de la academia. Yo ya me sentía más aliviado, en eso fui a hacia la compañera que me había pasado el dato y no dejé de agradecérselo por lo que había hecho.
Al terminar el recreo, todo había vuelto en la academia a la normalidad, regresé a casa contento pero esta vez había aprendido la lección de no presumir de lo que tenía, y desde entonces siempre trato de ser discreto de todas las buenas cosas que me regala la vida.




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